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Entre irresponsables nos cuidamos Entre depresivos nos alegramos Entre excluidos nos juntamos Entre heridos nos sanamos Entre baldios no...

Entre

Entre irresponsables nos cuidamos
Entre depresivos nos alegramos
Entre excluidos nos juntamos
Entre heridos nos sanamos
Entre baldios nos ocultamos
Entre abrazos, besos y suspiros nos fusionamos
Y entre muchas birras y risas nos enamoramos

Trato de mantenerme a flote con mis pensamientos pero siempre termino ahogándome hasta perder el conocimiento. Y cuando me despierto, vu...

Mi inteligencia intrapersonal


Trato de mantenerme a flote con mis pensamientos pero siempre termino ahogándome hasta perder el conocimiento. Y cuando me despierto, vuelvo a pensar, y me olvido de lo malo que me hicieron. Así sobrevivo a destiempo, siendo inseguro, desconfiado y con miedo a que me dañen, cómo me enseñaste.  

Me puse a ordenar mi desorden, comencé a sacar todo lo que sobraba y de a poco iba encontrando pequeños recuerdos, algunos lindos y otros no...

Pará, loca pará!

Me puse a ordenar mi desorden, comencé a sacar todo lo que sobraba y de a poco iba encontrando pequeños recuerdos, algunos lindos y otros no tanto, una hoja cuadriculada doblada en mil partes como mi corazón en esa época decía: "Vivimos en constante peligro, pero vos no me ayudas, no me acompañas, me tratas de llevar al peligro. No creo que te estés dando cuenta de lo peligrosa que sos, pará loca, pará. No me sonrías, no me lleves al extremo. Es que no puedo verte sin querer abrazarte para que busquemos un corazón al cual destruir. Pero es que antes de ponernos a buscar, ya sabemos cual será. Aunque el final siempre sea el mismo yo voy a dejar llevarme, sin arrastrar los pies, con miedo al final pero disfrutando cada segundo, cada centímetro de tu piel, cada carcajada. El mundo es una mierda y los noticieros no paran de resaltarlo pero vos me  llevas a otro lugar, me siento contenido, alejado de toda la mierda.
Miles de problemas me rodean pero tus abrazos lo hacen desaparecer. Sos una mandarina, puede haber un olor a mierda en el lugar pero una vez que uno pela la mandarina se inunda de un aroma que te enamora, eso provocas con una sola sonrisa. ¿Te imaginas lo que siento cuando nos enroscamos para pasar del frio? 
Sos una bomba que no sabes cuando va a explotar, soy una persona vulnerable hacia vos, te diría que podría hacer cualquier cosa por vos, pero es que ya lo hice y volvería hacerlo. Sos la única persona que puede hacerme sentir invencible como también hacerme sentir insignificante ¿En que momento ganaste tanto poder sobre mí? ¿Desde que sonreiste? ¿Desde que miré tus ojos? ¿O desde que conocí tu personalidad? 
Es que no sé que tenes además de un imán, físicamente me volves loco pero tu personalidad es una droga. Me olvidé de vos, pero ahora te volví a recordar y el alma que tenía sepultada, la sacaste sin esfuerzo alguno. 
Pero es que cada vez que pienso en un nosotros, no puedo de parar de pensar que somos perfectos. 
Mejor no pares nada, seguí sonriendo, seguí abrazandome, dejame seguir dandote besitos en el cachete así no pares de sonreir, así dejes de pensar tanto las cosas, así te dejes llevar por lo que realmente sentís. No penses en los demás, pensá en vos, en mí y decime si no te da un nosequé en el pecho.
Tengo miedo de arruinar todo con mis sentimientos donde no se si los hay, tengo miedo de desilusionarme otra vez, tengo miedo de perder la poca felicidad que me das ahora. Me das miedo, y siempre me vas a dar miedo porque te amo, o al menos eso creo. Pero lo niego ahora porque no te veo, pero cuando me miras a los ojos cuando estamos sin nada más que la confianza que hay entre nosotros, no quiero irme a ningún lugar, o en realidad no quiero irme a ningún lugar sin vos."
Con una sonrisa me acordé todo lo que ya había superado, pensé que lamentablemente y afortunadamente no fuiste el amor de mi vida, sino una hermosa persona que me ayudó a crecer como persona. Solté el papel al basurero y seguí limpiando mi desorden!

Escuché tantas cosas, desde yerba brava hasta Bach. Escuché corazones nerviosos por amar y el silencio de muchos por llorar. Escuché como ...

Escuché

Escuché tantas cosas, desde yerba brava hasta Bach.
Escuché corazones nerviosos por amar y el silencio de muchos por llorar.
Escuché como se sorprendian por la solidaridad y también escuché como se tomaban la violencia con normalidad.
Escuché gemidos de amor como de dolor y como una sonrisa se perdía en un rincón.
Trataba de escucharme pero lo único que pude fue escuchar ruido.
Escuché por ahí que un loco cantaba y así se des-ahogaba
Pero nadie lo escuchaba.
¿Era feo y nadie lo amaba? ¿Su sonrisa no provocaba nada?
Los sonidos no paraban de llegar, malas noticias por todo el lugar.
El ruido no me dejaba pensar ni buscar un lugar hacia donde caminar.
Y es ahí cuando supe que todo tenía que terminar, que lo mejor que podía era dejar de escuchar.
Y el silencio apareció y fue ahí cuando los pensamientos no dejaron de llover.
En un momento de silencio unas palabras resonaron, el corazón se aceleró y una sonrisa con lágrimas se formó.
Ahí me di cuenta lo roto que estaba, que la única forma de responder a un "Que lindo sos" era con algunas lágrimas.
Encontré en el camino unos ojos perfectos para besar, una sonrisa para rememorar, mil porrones tomar para escuchar y contar mil historias que nunca se contaron por temor.
Y fue ahí cuando empecé a escuchar, cosas lindas que me decias después de que nuestras bocas no paraban de chocar.
Me di cuenta que las historias tristes siempre van a terminar, solamente hay que dejar de escuchar y comenzar a soltar a las personas que no paran de hacernos mal.

Estaba en medio de la ruta, mis zapatillas mugrientas besaban el asfalto pidiendo un descanso y yo aún seguía caminando sin destino. Un b...

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Estaba en medio de la ruta, mis zapatillas mugrientas besaban el asfalto pidiendo un descanso y yo aún seguía caminando sin destino. Un bondi a lo lejos se acercaba a paso de jubilado mientras el atardecer se mezclaba con el óxido del colectivo. Rechinaron los frenos y las puertas se abrieron, cuando ya me dí cuenta estaba por sentarme en el único asiento que quedaba libre. Apoyé mi cabeza en la ventanilla y mis pensamientos salieron a pasear, a imaginar y por qué no a enredarse un poco más.
Para mí los colectivos no son medios de transporte solamente, transportan historias también, siempre quise subirme a un bondi lleno a preguntar la historia de cada uno. ¿Si fueras una canción como sonarías? 
Cada vez que beso tu piel escribo una historia nueva, o mejor dicho, escribimos. ¿Nuestra piel está llena de hojas escritas? ¿Las cicatrices son páginas arrancadas? Siempre me lo pregunté. 
Viví para borrar, desmemorizar y sepultar todo recuerdo ingrato, me hundí en el lago más profundo donde los propios peces se pueden ahogar. Me mentía a mi mismo que quería nadar cuando en realidad lo único que quería era inundar mis pulmones, rellenar mis lagrimas y bautizar mis ganas de morir.
Y no todas las despedidas son dolorosas, algunas llegan a aliviarnos, como a mí.
Se bajó del bondi y al mismo tiempo un sonido desgarrador se escuchaba en un hospital. 

Escuchá ésta canción mientras lees 5 en punto. El insomnio atacaba contra el sueño otra vez. Él estaba en su pieza con su celular co...

El lado oscuro, loco y sombrío del amor

Escuchá ésta canción mientras lees



5 en punto. El insomnio atacaba contra el sueño otra vez. Él estaba en su pieza con su celular como un típico adolescente sin saber que hacer de su vida, descargándose en redes sociales. La bersuit resonaba en su cabeza, era un disco rallado. Las vacaciones se tornaban aburridas, sus amigos de viaje con sus familias y él solo y sumergido en su pieza. Al ver que el sueño no aparecía, se decidió por leer una historia de terror, capaz que eso lo obligaba a dormirse del sueño. Terminó de leer una historia horrible sobre fantasmas, aunque él no creía en nada, estaba pálido del miedo, algo muy irónico. Nunca creyó en fantasmas ni monstruos, sólo una cosa lo aterrorizaba, la oscuridad. Ésta le generaba una incertidumbre de no saber que había en ella, de sí estaba solo o si estaba acompañado. Incómodo por el miedo trató de pensar en otras cosas, su primer amor, sus sueños. Pero era imposible cada vez que intentaba pensar en otra cosa, el miedo se intensificaba. La única manera de que se sienta a salvo era la luz, al querer prenderla sintió un murmulló, una mujer lo nombró. Siempre fue paranoico, su cabeza estaba estallando, no sabía si fue su propia imaginación o fue realidad. Quiso gritar llamando a su madre pero sabía que no iba a funcionar, ella no se iba a despertar. Se decidió por prender la luz, no había absolutamente nada. La tranquilidad duró solo unos segundos, su celular destruyó el silencio con su ringstone. Se preguntó quién le había mandado un whatsapp, o que le retuitearon. Se sorprendió al ver que era un mensaje de texto, muy raro ya nadie gastaba de esa manera el crédito. Vio el nombre del contacto, no lo podía creer, era realmente imposible. Borró el mensaje sin leerlo. Automáticamente llegaban mensajes sin parar. Se armó de valor y leyó, todos decían lo mismo: 'Si me amas dejame en paz'. Se levantó de su cama y fue al cuarto de su madre en busca de consuelo. Apenas abrió la pieza sintió el olor nauseabundo, miles de moscas volaban en círculos. Miró a su madre que yacía muerta en su cama de hace meses, la abrazó sin temor. No quiso enterrarla, él la amaba y no se dignaba a despedirse de ella. Todas las noches su espíritu en pena buscaba descansar en paz, pero la demencia de su hijo le mostró el lado oscuro, loco y sombrío del amor.

Vivimos reprimiendo nuestros sentimientos, vivimos con miedo hacia el otro, vivimos en desconfianza, el más peligroso puede ser el más cerca...

¿Vivimos?

Vivimos reprimiendo nuestros sentimientos, vivimos con miedo hacia el otro, vivimos en desconfianza, el más peligroso puede ser el más cercano y así nunca amamos. Vivimos repartiendo odio, y nos dedicamos a racionar el amor, como si quedara poco, como si ya no quedara.
Y así es como vivimos, en depresión, lastimados, refugiados en nuestras mentes, solitarios.
Y entre lágrimas me pongo a pensar si en realidad vivimos.


Todo comenzó un día domingo, esos días en los cuales las personas dejan de existir.  Volvía a mi casa a la noche en un colectivo destar...

¿Las perdiste?

Todo comenzó un día domingo, esos días en los cuales las personas dejan de existir. 
Volvía a mi casa a la noche en un colectivo destartalado bostezando esperando a bajar. Me dormí, pero instintivamente me desperté justo al llegar a mi parada, trastabillando me baje de la porquería de colectivo, todo estaba oscuro. No había nadie, las luces de la calle parpadeaban, al frente estaba el cañaveral, siempre que lo miraba recordaba lo que había padecido. Con miedo seguí caminando mientras sudaba y escuchaba el ruido tenebroso del viento silbante chocando contra las cañas. Llegue al portón de mi casa, toque el timbre, nadie contesto. Que raro mi madre me dijo que no saldría.
Recordé haber puesto las llaves en mi bolsillo trasero junto con mi boleto capicúa del colectivo, palpé el bolsillo, no había nada. Sentí un escalofrío, se apagaron las luces de la calle, busque desesperado intentando encontrar las malditas llaves. De repente escuche el ruido de estas, que provenían del oscuro y tenebroso cañaveral, cada vez el ruido se intensificaba. Sentí una mano helada sobre mi hombro y una voz ronca, la cual dijo: ¿Las perdiste?
Las palabras resonaron en mi mente, de repente mi piel se erizo, quede en shock. Mi corazón latía rápidamente, pero mi cuerpo no respondía, quede congelado con mis recuerdos.
Fue hace unos 10 años, cuando era muy pequeño, el calor abundaba, cualquier mínimo esfuerzo estresaba y hacia enojar a cualquier persona.
Mi madre me había mandado a comprar tortillas para poder desayunar, fui corriendo a pesar del calor, era muy idiota e hiperactivo. Cuando volvía a mi casa con la bolsa de lo que había comprado en mi brazo colgando, me tope con mi vecina, la cual siempre me hacia burlas y hacia sentirme mal. Agustina se llamaba, un nombre muy común. Era demasiado blanca, coqueta, y agrandada, su altura era exagerada comparada con su edad, tenia 8 años. Cuando me vio, vino gritando con una voz demasiado chillona, me empujo, las tortillas se cayeron al barro, mi madre me iba a retar por eso. Explote, vi caída sus llaves, las agarre y las arroje con todas mis fuerzas al cañaveral, y fue cuando le dije: ¿Las perdiste?.
Agustina me pego una cachetada se fue corriendo mientras lloraba, fue cuando desapareció entre el cañaveral, fue la ultima vez que la vi, hasta hoy…
Sentí un dolor que me saco de mis pensamientos, clavo sus uñas fuerte en mi hombro, mire de reojo, y a pesar del dolor y la oscuridad pude notar que sus uñas tenían el mismo color que cuando desapareció. Me di vuelta, no pude ver su cara, escuche su voz diciendo una y otra vez las mismas palabras con las que arroje sus llaves, fue en cuestión de segundos cuando vi como se desprendía de sus manos y volaban hasta el cañaveral mi llavero. Agustina me pego una cachetada, y se fue corriendo al mismísimo lugar donde desapareció soltando una risa malévola, mientras vociferaba: Ve a buscarlas, ten cuidado de desaparecer. Fui corriendo, mientras temblaba del miedo.
Me desperté, aparecí en el hospital no recordaba nada después de entrar y mover las primeras cañas, sentí un intenso dolor en mi cuerpo, eche un vistazo, en mi torso rezaba: ¿Las perdiste? y una flecha indicando hacia abajo, fue cuando me di cuenta que mis piernas faltaban...
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